Hemingway

S1 E5 | FULL EPISODE

Spanish Version | The Avatar (1929-1944)

Tras alcanzar la fama literaria, Hemingway hace un reportaje sobre la Guerra Civil española y comienza un romance con Martha Gellhorn.

AIRED: April 06, 2021 | 1:46:56
ABOUT THE PROGRAM
TRANSCRIPT

Hemingway recibió financiación considerable

de la Better Angels Society y de sus miembros,

el fideicomiso Elizabeth Ruth Wallace,

John y Leslie McGowan, John y Catherine Debs,

el fondo caritativo de la familia Fullerton,

la fundación de la familia Kissick,

Gail Elden, Gilchrist y Amy Berg,

Robert y Beverly Grappone y Mauree Jane y Mark Perry.

Se recibió financiación adicional

de la fundación Annenberg,

de las fundaciones Arthur Vining Davis,

de la Corporación para la Difusión Pública

y de contribuciones a este canal de PBS

de espectadores como usted.

Gracias.

[música suave]

Mujer: "Tiene la valentía más profunda

"que he tenido el privilegio de conocer.

"Tiene las responsabilidades de unas ocho personas normales.

"Hay que ser valiente...

"Llamaba "agallas" a esa cualidad.

"Pesa unos 90 kilos,

"y luce aun mejor que en las fotos.

"El efecto que tiene en las mujeres

"es tal que quieren atraparlo y llevárselo a casa,

como un oso de felpa".

Dorothy Parker.

Narrador: Cuando Adiós a las armas

llegó al primer puesto de los best-sellers en 1929,

ya habían comenzado a circular rumores coloridos

sobre Ernest Hemingway.

EÉl mismo era la fuente de muchos de ellos.

Afirmaba que había querido ser boxeador profesional,

había luchado junto al ejército italiano en la Gran Guerra,

lo habían herido siete veces

y le habían cubierto el pecho de medallas,

su modestia le impedía decir más sobre ellas,

y había estado cerca de morir de hambre en París

mientras aprendía a escribir.

Ninguna de estas historias era cierta.

Edna: Creaba un mito de sí mismo.

¿Las personas por qué hacen eso?

Para impresionar a otros

y para mantenerlos a cierta distancia,

para sentirse inapropiado

mientras se presume de ser demasiado apropiado.

Michael: En gran medida,

Hemingway construyó su mito

y cometió el mismo error que todos los que hacen mitos:

pensó que lo podía controlar.

Y llega un momento en que ya no es posible.

Comienza a tener vida propia.

Se volvió extenuante ser Hemingway,

el Hemingway que el público pensaba

y, seamos francos, cuando estaba en público,

siempre lo observaban

y la gente esperaba que Hemingway fuera Hemingway.

Narrador: Su arte y los mitos ordinarios

que lo rodeaban

se comenzaban a confundir en la mente del público.

Al principio él mismo se avergonzaba

de algunos rumores cuando los veía impresos,

pero a medida que su fama aumentó

durante los años siguientes,

se hizo cada vez más difícil distinguir

al Hemingway real del que había creado.

Tobias: Hay un proverbio chino del sabio Zhuang Zhou

y dice lo siguiente,

dice: "la buena fortuna es tan liviana como una pluma

y pocos tienen la fuerza necesaria para cargarla".

Cuando se piensa en el peso

que su fama le debió haber puesto encima,

incluso en su juventud,

y la ansiedad de: "¿Cómo cumplir con las expectativas?

¿Cómo hacer que el nuevo libro sea mejor?

¿Qué tengo en mí para hacerlo real?".

Es muy difícil, me parece,

ser ese tipo de persona pública

y creo que toda persona pública crea una especie de avatar,

si se quiere, de sí mismos,

un holograma para presentar en público

y mantener a salvo la parte privada.

El problema es que el avatar termina por consumirlos.

Locutor: EPISODIO 2 El Avatar 1929-1944

[música suave]

Hemingway: "Tenemos una buena casa

"y todos los niños están bien.

"También cuatro mapaches, una zariguüeya, dieciocho peces,

"tres pavos reales y un patio con una higuera

"y un árbol de lima.

"Pauline lo ha arreglado muy bien.

"Hemos sido y somos muy felices.

"Podría estar aquí casi todo el tiempo

"y pasarla muy bien viendo las cosas crecer

y ser más feliz de lo que entiendo".

Narrador: La gran casa antebellum

de la calle Whitehead en Key West, Florida,

fue un regalo de Gus,

un tío adinerado de su segunda esposa Pauline Pfeiffer,

que confiaba plenamente en la escritura de Hemingway

y con su apoyo económico

les permitía mantener un modo de vida costoso

y extravagante.

Los gastos diarios eran financiados

por el fondo fiduciario de Pauline.

Pronto llegarían allí tres pequeños Hemingway.

Jack, conocido como "Bumby",

del primer matrimonio de Hemingway,

pasaba casi todo el año con su madre Hadley,

de nuevo felizmente casada e instalada cerca de Chicago,

pero pasaba los veranos en Florida con su padre

y Pauline.

Patrick, llamado "Mouse", primogénito de Ernest y Pauline,

vivía allí de forma permanente.

Igual que Gregory, o "Guigui", quien nació en 1931.

La maternidad siempre le importó a Pauline

menos que lo que llamaba su deber primario:

ser siempre una "adorable esposa imperturbable".

Ernest la extrañaba incluso durante viajes cortos

y le encantaba su disposición para satisfacerlo

tiñéndose el pelo.

Es como tener "una esposa nueva cada día", le dijo a un amigo.

Mary: Su principal objetivo en la vida

era hacer feliz a Hemingway.

Ella quiere que siga escribiendo.

Ella era la verdadera protectora de su talento.

Y quería facilitárselo de la forma que pudiera.

Y se consumió ella misma, su identidad.

Dejaba a sus hijos bebés,

uno tenía tres meses en una ocasión,

para ir de cacería con Hemingway.

Y solía decir: "Tú eres más importante que ellos".

Y él era su prioridad.

Narrador: La casa de la calle Whitehead

sería la confortable casa de los Hemingway

durante los siguientes ocho años.

Cuando no estaba escribiendo

pescaba en la corriente del golfo

atún y pez vela, tiburón mako y marlín azul,

hacía de árbitro en peleas de boxeo

los viernes por la noche

e iba a una taberna popular en Key West

llamada Sloppy Joe's.

En Key West también mantenía la estricta disciplina

para escribir que había seguido desde París.

Hemingway: "Todas las mañanas escribo

"tan pronto puedo, después del amanecer.

"Nadie molesta y el clima es fresco o frío

y llegas a trabajar y te calientas escribiendo".

Hombre: No trabajaba todo el día,

creo que esto es lo más llamativo

de la descripción de sus hábitos de escritura.

Después del almuerzo hacía lo que quería.

Cuando te crías en ese ambiente

crees que la situación de tu vida es la norma.

Y era una persona extraña

en el sentido de que era inaccesible

durante la primera mitad del día

y excesivamente accesible durante la segunda,

pero a mí me gustaba

que siempre quería hacer cosas por la tarde

y que nos incluía.

A diferencia de otros artistas, mi papá era un muy buen padre.

Hombre: "Practicaba la escritura y estudiaba a Joyce,

"a Dostoyevski, a Stein y a Hemingway.

"Especialmente a Hemingway;

"lo leía para aprender la estructura de las oraciones

"y cómo organizar una historia.

"Supongo que muchos escritores jóvenes hacían lo mismo,

"pero también usé su descripción de la cacería cuando me adentré

"en el campo el día siguiente.

"Había cazado desde los once años,

"pero nadie me había descrito el proceso de la caza al vuelo

"y fue leyendo a Hemingway que aprendí a dirigir aves.

"Cuando escribe una descripción hay que creerle,

ha estado allí". Ralph Ellison.

Narrador: Ernest Hemingway

había transformado el cuento corto estadounidense

y recreado la novela estadounidense,

pero no estaba satisfecho.

Ahora también quería demostrar su dominio de la no ficción.

A lo largo de la escritura, y de la vida,

de Hemingway hay un único hilo oscuro:

su fascinación con la muerte.

"Toda historia, si continúa lo suficiente",

escribió,

"termina en la muerte".

Abraham: ¿Cómo se puede no estar obsesionado con la muerte?

Creo que eso dirigió toda su escritura posterior.

Todo se basaba en la sensación de que todos moriremos

y ¿por qué no?

¿Por qué otra razón damos lo mejor de nosotros

en cada momento?

Narrador: "Un buen escritor debe estar tan cerca

como sea posible de saberlo todo",

escribió Hemingway.

"Naturalmente, no lo sabrá, sin embargo,

"debe poder aprender tan rápido y recordar tanto que parezca

haber nacido con conocimiento".

Le gustaba hacerse llamar Papa y su aparente destreza universal

formaba parte de su magia en la página impresa,

si bien en la vida real

algunos de sus amigos se quejaban de lo que uno llamó

su "tendencia a ser un oráculo".

Para Hemingway era un deber transmitirle al mundo

tanto como pudiera de lo que había aprendido

sobre la forma correcta de hacer las cosas:

cómo ordenar un buen plato francés,

disparar una ametralladora,

fijar una carnada, hacer el amor con una mujer,

o, apreciar lo que hacía un torero en la plaza.

[música española]

[aplausos]

Hemingway: "Las corridas de toros

"no son un deporte en sentido anglosajón.

"Es decir, no es un concurso entre iguales,

"ni un intento de concurso entre iguales

"entre un toro y un hombre.

"Es más bien una tragedia; la muerte del toro,

"que se realiza más o menos bien,

"por parte del toro y el hombre

"y en que el hombre está en peligro,

pero el toro muere con absoluta certeza".

Mario: Los toros es un arte...

es un arte complejo...

es un arte con una tradición muy rica detrás,

que se asocia de alguna manera a los grandes mitos fundadores

de la cultura de Occidente

y, sobre todo, creo que es,

digamos, un arte que representa de alguna manera muy explícita

la condición humana,

ese juego entre la vida y la muerte

que es la vida de un ser humano

y yo no creo que haya ningún arte

donde eso se manifieste de una manera tan bella,

tan rica y tan riesgosa como en una corrida de toros.

Narrador: El libro que Hemingway estaba escribiendo

cuando se mudó con su familia a una nueva casa en Key West

era Muerte en la tarde.

Era un nuevo tipo de periodismo en que él era el protagonista,

"el autor", que explica a una "señora mayor" ficticia

todo lo que ha aprendido sobre el ritual

de las corridas de toros y sobre España,

el país que había llegado a amar tanto como al suyo.

Miriam: Cuando comenzó a escribir

con la casa editorial Scribner's,

la primera carta que envió a su editor decía:

"Quiero escribir un libro grande sobre corridas de toros,

con fotos".

Leyó y leyó y leyó y leyó sobre corridas

en inglés y en español y aprendió a leer al toro.

El toro es un texto.

Hay que leerlo y decir: "Estas son sus fortalezas,

estas sus debilidades.

Aquí lo puedo usar, aquí lo puedo dominar.

Más vale que me cuide de esto".

Narrador: Hemingway comprendió que para muchos estadounidenses

las corridas serían abominables

por la crueldad para ellos indiscutible.

Quería ayudarlos a ir más allá, decía,

para que experimentaran "lo que se sentía realmente

y no lo que se supone que uno debe sentir".

Miriam: El torero emplea toda su inteligencia

y su arte con el toro.

Y si todo sale muy, muy bien, logra una corrida muy hermosa,

en que el hombre triunfa y el toro muere.

Ese es el suceso central de una corrida,

que se tiene que matar al toro.

Está predestinado.

Está la predestinación

y una fuerza poderosa que se lleva de un lugar alto

a un lugar bajo: una tragedia.

Esa es la definición clásica de la tragedia.

Hemingway: "Solo sé que cuando algo es moral

"te sientes bien después

"y cuando es inmoral te sientes mal después

"y bajo este estándar, que no defiendo,

"la corrida de toros me parece muy moral

"porque me siento muy bien mientras ocurre

"y tengo una sensación de vida y muerte

"y mortalidad e inmortalidad

"y después de que termina, me siento muy triste,

pero muy bien".

Narrador: Hemingway pasó casi cinco años

escribiendo Muerte en la tarde,

y dijo que le habría gustado dedicarle diez.

Le dijo a un amigo

que era "tal vez su mejor libro hasta ahora"

y en general fue bien recibido.

"H.L. Mencken lo llamó una obra de escritura expositiva

de fineza extraordinaria,

llena de la viveza de algo que de verdad

se ha visto y sentido; experimentado".

Pero el libro desilusionó a otros críticos.

En una reseña despectiva publicada en el New Republic

llamada "Toro en la tarde", el crítico Max Eastman

rebajó las corridas de toros a simple crueldad ritualizada

y sugirió que el mismo Hemingway dudaba de su masculinidad

y lo culpó de "tener pelo falso en el pecho".

Esto enfureció a Hemingway.

Cuatro años después arrinconó a Eastman,

rompió su camisa para mostrarle cuánto pelo tenía en el pecho

y le gritó: "¿Qué buscas al acusarme de impotencia?"

antes de golpear al crítico con un libro.

Hemingway: "Es agradable cazar algo que uno desea mucho

"durante largo tiempo, que sea más inteligente que tú,

"que maniobre mejor y fracasar al final de cada día,

"pero ir de cacería y saber cada vez que sales

"que tarde o temprano tendrás suerte

y tendrás la oportunidad que buscas".

[disparo]

Narrador: Desde que era un niño,

Hemingway había querido ir a un safari de cacería

en el este de AÁfrica,

como su héroe Theodore Roosevelt.

A finales de 1933, el generoso tío de Pauline, Gus,

le entregó la onerosa suma

que le permitiría hacer su sueño realidad.

El guía de la familia Hemingway sería Philip Percival,

quien de joven había participado en la expedición de Roosevelt.

Charles Thompson, un amigo y compañero de pesca

de Key West, también se les unió.

Durante los dos meses de safari,

los Hemingway cazarían cinco leones,

cuatro búfalos cafre, dos rinocerontes, dos leopardos,

cinco guepardos, un montón de gacelas

y antílopes para alimentar al campamento,

y 44 hienas por lo que Hemingway llamó "diversión".

Marc: AÁfrica era para Hemingway el espacio perfecto

donde podría ejercitar sus músculos hipermasculinos,

donde podía ser el "gran héroe conquistador blanco"

en un momento en que, al menos de cierta forma,

en Estados Unidos,

esa imagen completa comenzaba a ser atacada.

Tobias: Creo que de alguna forma la cacería era un escape.

Realmente le encantaba desde su infancia

y creo que esa pasión era sincera y no una actuación.

Pero admito que me extraña un poco que,

después de haber visto tanta violencia,

tanto asesinato, no solo muerte sino asesinato,

el placer de asesinar es un misterio para mí.

No, no lo entiendo.

Hemingway: "No hice nada que no me hubieran hecho a mí.

"Me habían disparado y me habían incapacitado

"y yo había escapado.

"Siempre esperé que una cosa u otra me matara

"y, sinceramente, ya no me importaba.

"Como aún me encantaba ir de cacería,

"decidí que dispararía siempre y cuando

"pudiera causar una muerte limpia

y que tan pronto perdiera esa capacidad, pararía".

Narrador: Las cosas no siempre salían bien

y a menudo disparaba mal.

Tuvo un ataque tan grave de amebiasis

que un helicóptero de emergencia lo tuvo que transportar

sobre la cima nevada del Kilimanjaro

hasta Nairobi donde estuvo una semana

bajo atención médica.

A pesar de todo, este continente lo cautivaba

y tomaba notas detalladas con planes de convertirlas

en otro libro de no ficción.

"Nunca conocí una mañana en AÁfrica en que me despertara

y no fuera feliz ", escribiría.

Le encantaba el paisaje; el arqueado cielo azul,

la abundante vida salvaje,

pero sobre todo el aislamiento que anhelaba

y que pocas veces había hallado en su casa.

Hemingway: "Lo único que quería hacer era regresar a AÁfrica.

"Todavía no habíamos partido,

"pero cuando me despertaba en medio de la noche

"escuchaba la naturaleza y la extrañaba sin haberme ido.

"Me gustaba el campo,

"tanto que me sentía tan feliz

"como después de estar con una mujer que uno ama,

"cuando se agota

"uno siente que se vuelve a llenar.

"Y ahí está y nunca se puede tenerlo todo,

"sin embargo, lo que hay, ahora,

"lo puedes tener y quieres más y más,

"tener y ser y vivir, poseerlo ahora de nuevo

"para siempre,

"para ese largo para siempre de fin repentino.

"Me había encantado el campo toda la vida,

"el campo siempre era mejor que la gente.

A las personas solo podía apreciarlas de a muy pocas".

Narrador: Cuando los Hemingway volvieron de AÁfrica

comenzaba el quinto año

de la Gran Depresión en Estados Unidos.

Pocas regiones habían sufrido más que los cayos de Florida.

Key West estaba oficialmente en bancarrota.

Ocho de cada diez residentes, recibían ayudas.

La política de apoyo de emergencia

del presidente Franklin Roosevelt

decidió transformar el pueblo moribundo

en una atracción turística: "las Bermudas de Florida".

Las antes somnolientas calles pronto despertaron

con el bullicio de visitantes, miles de ellos.

Llegaban al jardín de Hemingway, se asomaban por las ventanas,

golpeaban a la puerta.

Para mantenerlos fuera,

mandó construir un muro alrededor de su casa.

Para escapar, y pescar más,

con frecuencia navegaba hasta La Habana, Cuba,

a unos 160 kilómetros por el estrecho de Florida,

donde se instalaba por semanas en el hotel

Sevilla Biltmore

en el centro de la ciudad antigua.

Escribía por la mañana

y bebía por la tarde en su bar favorito,

La Floridita.

Hemingway: "La corriente del golfo

"y otras corrientes oceánicas mayores

"son el último campo salvaje que queda.

"Una vez que se pierden de vista la tierra

"y los otros botes se está más solo

"de lo que se puede estar de cacería

"y el mar es el mismo

"desde antes de que el hombre anduviera en barco.

"Nadie sabe qué peces lo habitan

"o qué tamaño alcanzan ni a qué edad.

"Cuando uno navega en el mar abierto y pesca con cuatro cañas

"a 60, 80, 100 y 150 brazas

"en aguas de 700 brazas de profundidad,

"uno nunca sabe qué puede picar

"el atún pequeño que es la carnada

"y cada vez que la cuerda se dispara en el carrete,

"primero despacio y después con un grito de clics,

"y la caña se pliega y sientes que se dobla

"y el enorme peso de la fricción de la cuerda

"que avanza por esas profundidades

"mientras aflojas y enrollas, aflojas y enrollas,

"aflojas y enrollas

"tratando de aplanar la cuerda antes de que el pez salte.

"Siempre hay una emoción que no requiere peligro

para ser real".

Narrador: Hemingway tenía un bote de pesca

de 38 pies que mandó hacer:

"un bote robusto, dulce en todo tipo de mar",

escribió.

Lo llamó "Pilar", uno de los apodos de Pauline,

y pasaba semanas navegando por las aguas de Key West

y por la corriente del golfo de Cuba

y cerca de Bimini en las Bahamas

en busca de diversión y peces gigantes.

Patrick: Era felicidad pura para él.

Siempre me ha parecido que ver a los peces venir

es como ver salir de repente a un elefante

o a un tigre gigante del mar.

No hay ninguna advertencia.

De repente aparecen allí.

Y creo, yo creo que esa era la emoción

que perseguía sin descanso.

Narrador: La mayoría de los pasajeros de "Pilar"

eran viejos amigos

como el poeta Archibald MacLeish

y el novelista John Dos Passos

y el editor de años de Hemingway,

Maxwell Perkins.

Pero también había caras nuevas abordo;

regatistas y pescadores de caza mayor,

hombres ricos y sus esposas

a quienes atraía el más célebre escritor de Estados Unidos,

y Arnold Gingrich,

el editor de una nueva revista para hombres llamada Esquire,

quien pagó muy bien a Hemingway por escribir una nueva columna

sobre cacería y pesca y cualquier otra cosa

que se le atravesara por la mente.

Independientemente de dónde estuviera

y de lo que hiciera,

el alcohol fluía de forma permanente.

Hemingway: "Bebo desde los quince años

"y pocas cosas me han provocado más placer.

"Cuando uno trabaja duro todo el día con la cabeza

"y uno sabe que al otro día debe trabajar de nuevo,

"¿qué, sino el whisky,

puede cambiarle a uno las ideas y llevarlas a otro plano?"

Mary: Creo que lo peor del alcohol,

para los escritores, es que funciona, al principio,

de maravilla.

Estás ansioso, estás estresado al final de la jornada.

No hallas cómo calmarte.

Tomas algunos tragos y te sientes mejor.

Narrador: Una vez en Bimini un regatista adinerado,

ebrio y beligerante,

le dijo a Hemingway que era un "farsante"

y "un vago mayor".

Hemingway, igual de ebrio, lo dejó en el piso a golpes.

El rumor se difundió rápidamente por la isla:

"Cuando alguien se pone nervioso aquí o parece peligroso,

me piden que pelee",

le dijo Hemingway a un amigo.

Hemingway difundió que pagaría 250 dólares

a quien pudiera pelear con él durante tres rounds.

Nadie nunca cobró la recompensa.

Mary: Creo que la masculinidad

debió haber sido muy restrictiva para él.

Le atraen todas esas cosas de macho,

puede golpear a alguien y ese golpe se debe sentir.

Suena muy agotador.

Edna: Creo que la vida normal era una anatema para él.

Tenía que ser una vida de aventura

y esa aventura tomaba el lugar,

por decirlo así,

de una soledad bien arraigada y de una depresión.

John Peale Bishop: "Se ha convertido

"en el Hemingway legendario.

"Al parecer se convirtió en una combinación

"de todas esas fotografías: quemado por la nieve en esquíes;

"en traje de pesca, quemado por el caluroso Caribe;

"el cazador firme y bien parecido que se agacha

"y sonríe junto al cadáver de alguna bestia muerta.

"Ese hombre no habría podido escribir

"los primeros libros de Hemingway.

"Es difícil no preguntarse si no ha cazado

"una víctima todavía más grande.

The New Republic.

Hemingway: "La narración que es emocionante,

"pero a la vez literatura es muy escasa.

"Hay que crear el campo, no describirlo.

"Es tan difícil de hacer como lo es pintar un Cézanne,

y en este momento soy el único infeliz que lo puede hacer".

Narrador: En 1935

Hemingway publicó Verdes colinas de AÁfrica,

un relato de no ficción sobre el safari

en que él era el protagonista otra vez.

El libro es la intrigante historia de su larga competencia

con su compañero de caza

que consistía en matar el kudú mayor

de cuernos más largos.

Hemingway: "Lo miré; era grande, de patas largas,

"de un gris parejo con líneas blancas

"y cuernos grandes, rizados y enormes,

"marrones como nueces y de punta de marfil,

"miré las orejas grandes y el cuello grande,

"hermoso y de grueso pelaje, el cheurón blanco entre los ojos

"y el blanco de su hocico y me agaché y lo toqué

para tratar de creerlo".

Narrador: En el libro

se presentaba como un experto en todo

y como un mal perdedor.

Se quejaba de lo que los estadounidenses imprudentes

habían hecho para arruinar su propio paisaje

y también pontificaba sobre qué escritores

estadounidenses valía la pena leer.

Declaraba que, "toda la literatura

estadounidense moderna

proviene de un libro de Mark Twain

llamado Huckleberry Finn".

Hemingway sentía un orgullo particular por este nuevo libro.

Pero en él había llamado a los críticos

"los piojos de la literatura".

Los piojos lo picaron.

John Chamberlain denigró el libro en The New York Times

al calificarlo de "todo actitud, todo actuación a lo Byron".

Bernard De Voto lo llamó "un libro muy pequeño

para haber sido escrito por un hombre grande".

La reseña más frustrante fue la del crítico más admirado

de Estados Unidos, Edmund Wilson,

quien admiraba al principio la obra de Hemingway.

Escribió: "Algo aterrorizante parece ocurrirle a Hemingway

tan pronto comienza a escribir en primera persona;

parece perder toda capacidad de autocrítica

y tiene un modo de sonar tonto".

A Hemingway le costó digerir esta crítica.

Hemingway: "Comencé a levantarme a eso de las dos de la mañana

"y a ir a la casa pequeña a trabajar.

"Nunca había tenido verdadera melancolía

"y me alegra haberla tenido

"porque ahora sé lo que sienten las personas.

"Me hace más tolerante

con lo que le sucedió a mi padre".

Narrador: Ernest y Pauline

habían sido muy felices en AÁfrica,

pero de vuelta en casa

él estaba cada vez más insatisfecho.

Agradecía la generosidad de la familia Pfeiffer,

pero también le parecía indigno depender de ellos

con tanta frecuencia.

Y en secreto también se estaba cansando de Pauline.

Aunque Verdes colinas de AÁfrica no fue un éxito

por las críticas ni por las ventas,

el viaje a AÁfrica inspiraría también

dos de sus cuentos cortos más recordados,

en que se proyecta la disolución de un matrimonio.

El primer cuento, publicado en Cosmopolitan,

era "La breve vida feliz de Francis Macomber".

Francis y Margot Macomber

son dos estadounidenses adinerados

que van a un safari.

"La base de su unión era sólida", escribió Hemingway.

"Margot era demasiado bella para que Macomber

se divorciara de ella

y Macomber tenía demasiado dinero para que Margot

pensara en dejarlo".

Pero el dinero de su marido no había comprado su fidelidad

y cuando él entra en pánico cuando lo ataca un león,

ella lo acusa de ser un cobarde y se acuesta con el guía,

el cazador blanco Robert Wilson.

Hemingway: "Se dio cuenta de que su esposa no estaba

"en el otro catre de la carpa.

"Permaneció despierto

"con esa certeza durante dos horas.

"Al final de ese tiempo su esposa entró a la carpa,

"levantó su malla antimosquitos y se metió en el catre.

"-¿Dónde has estado? -preguntó Macomber en la oscuridad.

"-Hola -dijo ella- ¿Estás despierto?

"-¿Dónde has estado?

"-Salí a tomar un poco de aire.

"-Sí, claro.

"-¿Qué quieres que te diga, cariño?

"-¿Dónde has estado?

"-Salí a tomar aire.

"-Así se llama ahora.

"Eres una puta.

-Pues tú eres un cobarde".

Abraham: Al principio el hombre aparece

como un cobarde sin verguüenza, pero francamente,

¿quién no saldría corriendo a toda velocidad

ante el ataque de un león?

Es decir, incluso con un arma en la mano,

creo que sería un acto de extraordinaria voluntad

permanecer allí y dispararle al león.

Sin embargo, lo representa como un cobarde sin verguüenza

y uno se pregunta cómo terminará la historia y sufre por él

y, encima, su esposa lo está engañando.

Edna: No hay duda de que la mujer de este cuento

quedó como un monstruo.

Hemingway conoció a muchas mujeres así;

hay muchas mujeres así.

Hay muchos hombres así.

No cambiaría nada de ese cuento porque él supo cuándo detenerse.

Supo cuánta de su falsedad, cuánta de su acidez

poner en la página.

Es un cuento muy amargo.

Abraham: Pero al final del cuento

halla otro tipo de valentía;

la valentía de enfrentar a su esposa.

Y eso la aterra.

Narrador: Al día siguiente,

cuando un búfalo herido lo ataca, Macomber no huye.

Hemingway: "Wilson, quien estaba más adelante,

"disparaba arrodillado y Macomber al disparar,

"no escuchó su tiro sobre el rugido

"del arma de Wilson,

vio proyectiles de loza salir de la enorme bestia de cuernos,

"y la cabeza se sacudió.

"Disparó de nuevo contra los anchos orificios nasales

"y de nuevo vio los cuernos temblar

"y otro vuelo de fragmentos,

"y ya no veía a Wilson y, apuntando con cuidado,

"disparó nuevamente con el enorme ser del búfalo

"casi encima y el rifle casi al nivel de la cabeza

"que llegaba con la nariz en alto

"y veía los pequeños ojos macabros

"y la cabeza empezó a caer y sintió un destello repentino,

"de un blanco candente enceguecedor explotar

dentro de su cabeza y no sintió nada más".

Narrador: Su esposa le había disparado.

Dijo que fue un accidente.

Abraham: Creo firmemente que el proceso de leer ficción

es que el escritor pone algunas palabras,

pero uno pone la imaginación y todo el placer

está en ir creando una película

y siempre es asombroso lo diferente que es la película

de cada lector, así que en mi mente

no se cuestiona que ella le voló la cabeza.

No tengo ninguna duda.

Narrador: El segundo de sus cuentos cortos africanos,

publicado en Esquire, fue una obra maestra.

En "Las nieves del Kilimanjaro"

los papeles de esposo y esposa se invierten.

El protagonista es Harry Walden, un escritor que, en un safari,

está muriendo de gangrena en su carpa.

Su consciencia va y viene, y él habla con su esposa,

que es rica y mantiene a la familia y lo ama,

pero, en secreto, él ya no la ama a ella.

Lo atormenta no haber podido escribir

sobre ciertos sucesos de su vida

y que ahora no vivirá para transformarlos

en obras de ficción.

Al principio culpa a su esposa.

Hemingway: "Eso es ridículo.

"EÉl mismo había destruido su propio talento.

"¿Por qué habría de culpar a esta mujer?

"¿Por haberle dado una buena vida?

"Había destruido su talento porque no lo usó,

"porque se traicionó a sí mismo y a sus creencias...

"porque bebió tanto que adormeció la punta

"de su percepción, por pereza, por desidia y por esnobismo.

"Había visto el mundo cambiar.

"Había estado en él y lo había visto

"y era su deber escribir sobre él,

pero ya no lo haría jamás".

Tim: "Las nieves del Kilimanjaro"

es uno de mis cuentos preferidos de Hemingway,

quizá sea mi favorito.

Trata un tema que todos tendremos que tratar,

que es nuestra propia muerte.

Y en el cuento hace una revisión de su vida,

como yo, a mi avanzada edad,

cada vez más a las dos de la mañana,

una revisión de mi vida,

algunas veces lleno de autodesprecio

y algunas veces, de dicha.

Casi siempre lleno de dudas de,

¿qué habría podido hacer de otra forma?

Hemingway: "En ese momento había llegado la muerte

"y había puesto su cabeza a los pies del catre

"y él podía oler su aliento.

"Subió y se le acercó aún más y ahora él no le podía hablar

"y cuando ella vio que no podía hablar,

"se acercó un poco más

"y él trató entonces de ahuyentarla sin hablarle,

"pero ella avanzó hacia él y le puso todo su peso

"sobre el pecho

"y mientras la tenía encima

"y él no se podía mover ni hablar,

"oyó a la mujer decir: '!¡Bwana ya está dormido.

"Levanten el catre con mucho cuidado

"y llévenlo a la carpa'.

"EÉl no podía hablar para decirle que la ahuyentara

"y ahora estaba agachada,

"era más pesada, y él no podía respirar.

"Y después, mientras levantaban el catre,

"de repente todo estuvo bien

y dejó de tener el peso sobre el pecho".

[música country]

Narrador: La Gran Depresión se había intensificado

y ahora una nueva generación de escritores y críticos

con conciencia social y de izquierda

denunciaban a Hemingway.

Insistían en que en vez de perder el tiempo

escribiendo sobre expatriados ebrios

y sobrevivientes de la Gran Guerra

desilusionados, corridas de toros

y cacería de caza mayor y pesca de profundidades,

era su deber como artista declararse solidario

con la clase trabajadora.

Granville Hicks, editor de la revista comunista

New Masses, afirmó:

"En seis años Hemingway no ha producido

ni un libro remotamente digno de su talento".

A Hemingway no le importó.

"En la escritura no hay izquierda ni derecha",

dijo.

"Solo hay buena o mala escritura".

Hemingway: "Todo el mundo te asusta diciendo o escribiendo

"que si uno no se vuelve comunista

"o si no piensa como un marxista,

"uno no tendrá amigos y se quedará solo.

"Al parecer creen que estar solo es algo horrible

"o que hay que temerle a no tener amigos.

"Yo preferiría tener un enemigo sincero

"que la mayoría de amigos que he tenido.

"No puedo ser comunista porque solo creo en una cosa:

"la libertad.

"Mi prioridad soy yo mismo y hacer mi trabajo,

"después viene mi familia, después viene mi vecino.

"El Estado no me importa para nada.

"El Estado no ha sido nada más que imposición injusta para mí.

Creo en el mínimo absoluto de gobierno".

Narrador: El Día del Trabajo de 1935,

uno de los huracanes más violentos de la historia

de Estados Unidos

golpeó Florida con ráfagas de viento

que superaron los 298 kilómetros por hora.

Una marejada ciclónica de cinco metros y medio

inundó una isla tras otra.

Murieron más de 400 personas,

entre ellas 259 veteranos de la Gran Guerra sin hogar

que el gobierno de Roosevelt había enviado al sur

a construir puentes de autopista

que permitirían a más turistas visitar los cayos de Florida.

Hemingway había bebido y compartido historias de guerra

con algunos de ellos en Sloppy Joe's.

Dos días después navegó hacia el norte

a las ruinas de su campamento

y junto con otros 200 voluntarios,

ayudó a juntar los restos.

Llevó una cámara.

Hemingway: "Los hallábamos bocarriba

"y bocabajo en los manglares.

"La mayor parte de los muertos estaba en los manglares

"enmarañados y siempre verdes,

"pero ahora marrones de detrás de los tanques

"y las torres de agua.

"Se refugiaron allí

"y resistieron hasta que el viento

"y el agua crecida los alejó.

"No se soltaron todos al tiempo sino cuando no pudieron más.

"Más adelante los encontramos

"en lo alto de los árboles donde el agua los había dejado.

"Los encontramos en todas partes

"y bajo el sol todos comenzaban a estar

"demasiado grandes para los jeans

"y las chaquetas que no llenaban cuando pedían plata

y tenían hambre".

Narrador: A Hemingway lo había enfurecido tanto

lo que había visto

que a pesar del desprecio que le había mostrado

New Masses,

accedió a escribir sobre ello cuando su editor se lo pidió.

Culpó al gobierno de Roosevelt.

Hemingway: "Me gustaría forzar a quien los envió allí

"a cargar a uno solo de ellos por los manglares

"o a voltear a uno de los que estaban bajo el sol

"o a atar a cinco para que no se los lleve la corriente

"o a respirar ese olor que esperas tener la suerte

de nunca volver a respirar".

Narrador: Ahora los escritores de izquierda

elogiaban esta nueva empatía de Hemingway

por el proletariado.

Lincoln Steffens lo felicitó por haber decidido al fin

escribir por "las personas verdaderas

de las publicaciones verdaderas".

[música melancólica]

Hemingway: "Algunos hacían la larga caída

"desde la ventana del apartamento

"o la oficina;

"algunos lo hacían en silencio en garajes

"de dos autos con el motor en marcha;

"algunos empleaban la tradición nativa

"de la Colt o la Smith and Wesson;

"esos implementos bien construidos

"que acaban con el insomnio,

"aniquilan la culpa, curan el cáncer,

"evitan la bancarrota y vuelan huecos

"para salir de posiciones intolerables

"por la presión de un dedo;

"esos admirables instrumentos estadounidenses

"tan fáciles de portar,

"de efecto tan certero, tan bien diseñados

"para poner fin al sueño americano

"cuando se vuelve una pesadilla.

"Su única desventaja

es el desastre que dejan a los familiares".

Narrador: Bajo presión para producir algo

tras el fracaso comercial de su libro de no ficción,

Hemingway trató de armar una novela

a partir de dos cuentos cortos y un poco de material nuevo.

El resultado fue un melodrama enredado sobre estadounidenses

de mala suerte;

su versión de una novela proletaria

llamada Tener y no tener.

A los críticos no les gustó.

Y al final, a Hemingway tampoco le gustó mucho.

Hombre: Hemingway era un hombre que luchaba con las palabras

y...

todo lo que tenga que ver con la escritura es muy difícil;

cómo uno utiliza esas palabras, qué palabras escoge,

con qué ritmo utiliza esas palabras

decide la capacidad de transmisión de una idea,

una sensación, un sentimiento,

una obsesión,

lo que quieras transmitir como escritor,

solamente tienes las palabras.

[marchas y ovaciones]

[discurso Hitler en alemán]

Narrador: Ernest Hemingway entendía el riesgo

que planteaba el fascismo

y pensaba que Adolf Hitler lanzaría una guerra europea

de conquista algún día.

Pero, como sobreviviente desencantado de una guerra

que se suponía pondría fin a todas las guerras,

dijo a los lectores de Esquire que los estadounidenses

no deberían participar en ella.

"De la poción infernal que se prepara en Europa

no necesitamos beber", escribió.

"Fuimos torpes al dejarnos involucrar

"en una guerra europea una vez

y no debemos involucrarnos nunca más".

Pero lo que ocurría en su amada España

comenzaba a hacerlo cambiar de opinión.

La desgarraba una guerra civil.

A principios de 1936,

miembros reaccionarios del ejército

liderados al final por un general fascista

llamado Francisco Franco

y con el apoyo de industriales adinerados,

grandes terratenientes y la Iglesia católica,

unieron fuerzas para derrocar el gobierno socialista

elegido democráticamente.

Hitler armó con bombarderos, aviones de guerra

y pilotos alemanes a Franco y a sus rebeldes.

Su objetivo era aterrorizar a la población civil.

El dictador italiano, Benito Mussolini,

envió tanques y casi 80.000 tropas.

En cuestión de semanas las fuerzas de Franco

le habían arrancado un tercio del país

a quienes eran leales al gobierno:

el bando leal.

El único aliado del bando leal era el mandatario soviético

Josef Stalin,

a quien convenía ser visto como el líder

de la izquierda europea.

Hizo un llamado a los comunistas de todo el mundo

para que reunieran brigadas de voluntarios.

Entre 30 y 40 mil hombres de más de cincuenta países

respondieron el llamado,

entre ellos unos 2800 estadounidenses

que se autodenominaron el "batallón Abraham Lincoln".

Hemingway estaba convencido de que había que detener

al fascismo en España.

Amanda: Le dijo a un amigo en Key West:

"Tengo una casa grandiosa, tengo un bote,

"pero todo eso proviene de Pauline.

Y además de eso, realmente no tengo nada".

Así que para tener algo nuevo qué escribir,

debía tener algo nuevo qué vivir.

En esta coyuntura de su vida,

Hemingway busca desesperadamente un nuevo comienzo.

Y cree que lo encontrará en España.

Narrador: "Hace un largo tiempo, tanto yo como mi consciencia

sabemos que tengo que ir a España",

escribió Hemingway.

Mujer: "8 de enero de 1937.

"Querida señora Roosevelt: Estoy en Key West.

"Hasta el momento,

"es lo mejor que he encontrado en Estados Unidos.

"Hace calor y se cae a pedazos y la gente parece ser feliz.

"Aquí paso tiempo con Hemingway,

"que, para mí, es quien mejor escribe diálogos

"de todos los escritores en lengua inglesa.

"Es una rareza, es adorable y está lleno de energía

"y es un espléndido narrador.

"En un escritor, eso es imaginación,

"en cualquier otra persona, es mentir.

Allí está su genialidad".

Narrador: Cuando la escritora Martha Gellhorn,

una amiga de la familia de Eleanor Roosevelt,

se le presentó a Ernest Hemingway

en la barra de Sloppy Joe's en diciembre de 1936,

ella tenía 28 años, nueve años menor que él.

Verna: Tiene las piernas largas.

Luce muy hermosa

y ella también es de personalidad carismática.

A él le interesaba la gente que estaba interesada en él,

así que se llevaron muy bien.

Mary: Martha era una mujer con carácter.

Y Martha era una muy buena escritora y sabía,

tenía muy buenos contactos y esas cosas.

Fue a Sloppy Joe's,

donde sabía que podría encontrar a Hemingway.

Es un bar desagradable.

No llevarías allí a tu madre y a tu hermano,

pero ella hizo eso.

Entretanto lleva un vestido negro.

Es rubia.

Su matrimonio no tenía posibilidad alguna.

Narrador: Gellhorn admiraba a Hemingway

desde que estaba en la universidad en Bryn Mawr.

Allí había pegado su foto en la pared de su dormitorio.

Había publicado un libro de cuentos cortos

sobre los pobres

basados en entrevistas que había hecho

para una agencia del New Deal y una novela.

Había tenido al menos dos amantes casados.

Amanda: Martha Gellhorn había escrito una novela

que había sido muy bien recibida sobre mujeres jóvenes

que alcanzan la madurez sexual y profesional.

Todos los críticos reconocían que tenía una deuda,

una especie de deuda estilística con Hemingway.

Así que ya estaba, digamos, literariamente enamorada de él.

Narrador: Gellhorn pasó dos semanas en Key West,

gran parte de ese tiempo en compañía de los Hemingway.

Amanda: Se convirtió, como dijo ella misma,

en algo como una cabeza de kudú

colgada en la casa de los Hemingway.

Siempre estaba allí

y tenían charlas profundas sobre ficción

y sobre cómo escribir y sobre España,

pues ella sabía bastante de España

y le apasionaba.

De inmediato surgió la atracción entre ellos

e idearon un plan para partir

y escribir sobre la guerra los dos.

Narrador: Hemingway ya se había inscrito

como periodista de la Alianza Norteamericana

del Periódico que reunía 60 periódicos estadounidenses.

Le pagarían mil dólares por cada artículo original

que escribiera

y 500 por cada mensaje,

más de lo que le habían pagado

a cualquier corresponsal extranjero.

Pauline no quería que fuera.

Con seguridad sería peligroso, ella temía perderlo.

Dijo que lo sentía,

pero que "no se puede conservar la felicidad

guardándola en el arcón".

Fue más sincero con un amigo de Key West en noviembre:

"Aquí no ocurre nada realmente.

Necesito salir de aquí.

En España quizá comience nuevamente El gran desfile".

Amanda: No viajaron en el mismo barco.

Fingieron que no se conocían.

Viajaron con itinerarios diferentes

pero los dos llegaron a Madrid

y comenzaron un romance que duraría los tres años

de la Guerra Civil española.

Narrador: Cuando se encontraron en Madrid,

las fuerzas fascistas de Franco

habían tenido la ciudad sitiada por seis meses.

Hemingway: "Por la mañana, antes de que te llamen,

"el estallido de un proyectil explosivo te despierta

"y vas a la ventana y miras hacia afuera

"y ves a un hombre;

"cabeza baja, cuello del abrigo levantado,

"que corre desesperado por la plaza adoquinada.

"Allí está el olor agrio de explosivos

"que esperabas jamás volver a oler

"y, en bata y pantuflas,

"bajas corriendo por la escalera de mármol

"y casi te estrellas con una mujer de mediana edad,

"herida en el abdomen,

"a quien dos trabajadores de overol azul

"ayudan a entrar al hotel.

"Tiene las manos entrecruzadas

"bajo la gran pechera clásica española

"y por entre sus dedos fluye la sangre

"en un chorro delgado.

"En la esquina, a 32 kilómetros, hay una pila de escombros,

"cemento quebrado y lodo empilado,

"un solo hombre muerto, sus ropas rasgadas empolvadas

"y en la acera un enorme agujero

"del cual se levanta el gas de un tubo principal

y como un espejismo en el aire frío de la mañana".

Narrador: Los nuevos amantes

ocupaban una suite del tercer piso

del Hotel Florida.

A veces el hotel recibía fuego del enemigo

cuyo blanco era un centro de comunicaciones

cercano del bando leal,

pero seguía siendo la oficina principal

de múltiples corresponsales y personalidades

que buscaban ver la lucha de cerca:

André Malraux y Antoine de Saint-Exupery,

Herbert L. Mathews de The New York Times,

el fotógrafo Robert Capa,

los escritores Langston Hughes

y John Dos Passos,

y la estrella de cine Errol Flynn.

Hemingway estaba en el centro de todo,

"crujiendo de generosidad y estallando de vigor",

contaba un periodista.

Un grupo jovial se amontonaba a su alrededor por las noches,

sin quitarse el abrigo

pues en el hotel no había calefacción

y cenaban cerveza y whisky,

jamón y paté enlatado que él importaba de Francia,

a veces acompañado de perdices que había cazado

en el campo cercano a la ciudad por la mañana

y cocinado en un hornillo

para compartir con sus invitados.

Edna: Se identificaba, completamente,

con situaciones extremas.

Es como en "El rey Lear".

Es querer conocer lo peor y saber si uno puede soportarlo.

Es una prueba y también es un horror.

Y se unen en una sola cosa.

Narrador: Ernest presentaba a Martha Gellhorn,

quien escribía sobre la guerra para Collier's,

como su novia a todo el mundo.

Vestía minifaldas y se sentaba en la mesa,

según una mujer, "moviendo sus piernas largas

y flacas de forma provocativa".

Pero reportaba la guerra con la misma audacia

que Hemingway.

Martha: Escuchábamos nosotros mismos

que algo sucedía,

u oíamos algún rumor

de un avance o una batalla o algo,

e íbamos a buscarlo.

Era una guerra muy pequeña, muy hecha a mano.

Era el bando de los pobres

y así era como se daba y a quienes nos importaba,

supongo que nos importaba más que nada hasta ese momento

o a partir de allí.

Narrador: Pero tras bambalinas,

Josef Stalin cobraba un terrible precio

por la ayuda que proporcionaba al bando leal español.

Sus agentes tenían órdenes de apoderarse del gobierno

tanto como pudieran

y de eliminar a quienes Stalin llamaba

"elementos sospechosos" de su coalición,

es decir, cualquiera que él no pudiera controlar:

anarquistas, socialistas,

trotskistas.

Los sospechosos eran desaparecidos, torturados,

ejecutados en secreto y sin juicio.

Hemingway y Gellhorn cenaban con frecuencia

con comisarios soviéticos

y Hemingway entrevistó al responsable

de la mayoría de las ejecuciones.

Sin embargo, no transmitieron esa información.

Pensaban que exponer esos actos

perjudicaría la causa antifascista.

Además, Hemingway quería usar el material

en su siguiente novela.

Cuando los soviéticos ordenaron la ejecución

de un amigo cercano de John Dos Passos,

que era del bando leal,

Hemingway le dijo a Dos Passos que no dijera nada.

Cuando su viejo amigo

insistió en publicar lo que había sucedido,

Hemingway le dijo que acabaría con su carrera,

que el mundo literario de izquierda de Nueva York

jamás se lo perdonaría.

"Pero, Ernest, jamás escuché nada tan vil

y oportunista en la vida", dijo la esposa de Dos Passos.

Su amistad nunca se restableció del todo.

Durante todo ese tiempo,

Hemingway y Gellhorn se acercaron cada vez más.

En un punto, él le pidió matrimonio.

Ella dudaba y solo respondió en su diario: "Nota para H.

Te amo mucho en realidad".

Martha: "Me va muy bien fuera del matrimonio.

"Prefiero pecar de forma respetable

"cualquier día.

"Ernest piensa, por supuesto,

"que el matrimonio ayuda a evitar muchos problemas

"y a él le gusta la idea.

"A mí me gusta más la limpieza.

"El pecado me parece muy limpio.

No tiene ataduras".

Hemingway: "Antes, la muerte venía en la vejez

"o en la enfermedad.

"Pero ahora viene para todo este pueblo.

En lo alto del cielo, de brillo plateado".

Narrador: Tras dos meses en España

regresaron a Estados Unidos,

donde Gellhorn aprovechó su amistad con la primera dama

para difundir el documental "Tierra de España"

de un cineasta comunista llamado Joris Ivens

que Hemingway había escrito y narrado.

Hemingway: El olor de la muerte es agrio humo

altamente explosivo y granito estallado.

¿Por qué no se van?

No se van porque es su ciudad, son sus hogares.

Aquí está su trabajo, esta es su lucha.

Luchan por que los dejen vivir como seres humanos.

Narrador: Hemingway escribiría más tarde:

"Los Roosevelt fueron muy amables al recibirnos",

pero, aunque el presidente simpatizaba con la causa,

no creía poder hacer nada por el bando leal.

Estados Unidos seguía siendo un país neutral.

Hemingway viajaría a España tres veces más

durante los 17 meses siguientes

y vería a los fascistas avanzar a paso lento

pero estable.

Si bien había comenzado a creer que la guerra se había desviado

hacia lo que llamaba "un carnaval de traición

y corrupción de ambos bandos",

sus mensajes eran optimistas,

incluso cuando la esperanza de la victoria del bando leal

comenzaba a desvanecer.

[música melancólica]

[disparos y explosiones]

Narrador: Y cuando llegó la derrota final

y los amigos leales de Hemingway

tuvieron que exiliarse en Francia sin causa ni país,

Martha lo encontró llorando.

"Realmente amaba a Ernest en ese momento",

contaría después.

Pauline: "Oh, Papa querido, ¿qué te pasa?

"Si ya no eres el hombre que conozco,

"sal de allí de una vez,

pero si lo eres, deja de ser tan tonto".

Narrador: Desde el principio,

a Pauline le habían molestado los largos viajes de su esposo

a otro país.

Luego, de alguna forma se enteró de su relación

con Martha Gellhorn.

Hizo todo lo que se le ocurrió para conservar su matrimonio;

reuniones con su esposo en París,

vacaciones en Wyoming con él y los chicos,

paseos de pesca en familia en Florida.

Nada parecía funcionar.

Cuando estaban juntos, tanto ella como su esposo,

eran infelices.

Pauline: "La vida aquí sigue exactamente

como cuando estabas aquí

"y era tan poco interesante para ti,

"y no será diferente cuando regreses,

"así es que si eres feliz allá, no vuelvas aquí a la desdicha,

"pero espero que sí puedas volver

y que los dos podamos ser felices".

Narrador: Cuando comenzó la primavera de 1939,

Hemingway estaba de nuevo en Cuba

trabajando en una novela

ambientada en la Guerra Civil española

que se llamaría Por quién doblan las campanas.

Había invitado a Gellhorn a que se le uniera.

Martha: "Es exactamente como si estuviera

"muerto o visitando la luna.

"Escribe y cuando termina se queda en silencio.

"Se protege de todo, no participa en el mundo,

"no le importa nada excepto lo que está leyendo.

"Sirve para lo mismo que una ardilla disecada,

"pero está produciendo una hermosa historia

"y nada más le importa en el mundo.

"Así es como hay que ser.

"Así es como se escribe.

"Cree en sí mismo y en su escritura

"como si se tratara de las tabletas de piedra

o del dios verdadero y ese es otro aspecto esencial".

Narrador: Por mucho que Gellhorn creyera en Hemingway

y en su trabajo,

vivir encerrada en un hotel en La Habana con él

día tras día,

tratando de escribir mientras él se inclinaba

sobre su máquina de escribir

no la satisfizo por mucho tiempo,

así que alquiló una propiedad destartalada

de 40,000 metros cuadrados

que quedaba a 19 kilómetros de la ciudad

en la cima de una colina

y se llamaba Finca Vigía.

Martha: "Me desperté y miré por la ventana

"una ceiba tan hermosa que es de no creer

"y escuché el susurro de las palmeras

"contra el viento de la mañana

"y el sol rayando las baldosas del piso

"y la casa misma,

"ancha y desnuda y limpia y vacía,

"en silencio a mi alrededor.

Me fascina".

Narrador: A Hemingway también le fascinaba

y terminaría por comprar la casa sin dudarlo.

La finca sería su hogar

durante las dos décadas siguientes.

Leonardo: Finca Vigía

está lo suficientemente lejos del centro de La Habana

y lo suficientemente cerca del centro de La Habana

como para que viva un escritor.

Pero, además, la distancia entre Finca Vigía

y El Floridita,

donde Hemingway tomaba su daiquiri

se medía con el daiquiri que Hemingway

sacaba de la casa,

se montaba en el automóvil,

iba tomando y le alcanzaba hasta llegar al Floridita

donde le daba al chofer el vaso vacío

y entraba al bar,

es decir la distancia era perfecta.

Hemingway: "La gente pregunta por qué vives en Cuba

"y dices que es porque te gusta.

"Es demasiado complicado explicar la madrugada

"en las colinas sobre La Habana

"donde todas las mañanas son frías y frescas

"incluso el día más caluroso del verano.

"Puedes decirles que vives en Cuba

"porque solo tienes que ponerte los zapatos

"cuando vas a la ciudad

"y que trabajas tan bien allí en las mañanas frescas

"como en cualquier otra parte del mundo.

Pero, esos son secretos profesionales".

Patrick: Creo que lo que le gustaba de Cuba

y por qué fue terrible cuando terminó

era que realmente se podía apartar

de su identidad de estadounidense;

podía dejarla de lado por completo

y entrar a un mundo en que no era leal a nadie,

no se arrepentía de nada.

Era como una esquina neutral para él.

Mucho han dicho los cubanos de su amor por los cubanos.

No creo que sintiera nada especial por los cubanos,

pero no podía estar en España y esto era lo más cercano.

Martha: "De repente soy madre de tres hijos

"y debo decir que me encanta.

"Es mucho más divertido tener res hijos,

"sin jamás perder la figura,

"que ser la madre de uno solo, propio,

"y no saber en qué se va a convertir

el mocoso".

Narrador: Los hijos de Hemingway solían ir de visita

y conocerían a la mujer con quien su padre

ya vivía abiertamente.

Patrick: Era muy buena con nosotros.

Yo la quería mucho y era una persona maravillosa.

Narrador: Gregory recuerda que Martha

le parecía hermosa

y que estaba muy dispuesta a escuchar la opinión de un niño

de nueve años y "al menos fingía considerarlas".

A Bumby también le agradaba, contaba.

"Me asombraba esa creatura maravillosa

que podía decir la palabra con F con tal naturalidad

que no sonaba vulgar.

Me cautivó inmediatamente".

Martha: "Todos piensan

"que soy una especie de broma colosal y un chico más

"y se refieren a mí como "el Marty"

"y me parece que está muy bien.

En todo caso, yo los adoro, lo cual es grandioso".

Narrador: Ernest regresaba a Key West

de vez en cuando a ver a sus hijos durante el año

y a ver si su relación con Pauline

podía funcionar de alguna forma.

Durante los quince años que estuvieron juntos,

13 casados,

Hemingway había alcanzado un nivel de fama

que solo Mark Twain había logrado en Estados Unidos.

Todo ese tiempo Pauline se había dedicado

a su bienestar,

le había servido de editora, y ella y su familia,

lo habían mantenido entre un libro y otro.

Pero al final, nada de eso pareció importarle a él.

Edna: Cuando la gente quiere irse,

se debe a dos cosas.

Una es la aventura y las cosas nuevas,

nuevos paisajes, nuevas escenas, peligro, lo que sea.

Pero la otra, y de nuevo, creo, según mi intuición,

es escapar de la familia.

Los escritores lo hacen, tienen que hacerlo.

Hemingway: "Los hombres buscan a alguien nuevo

"o más joven o prohibido

"o que se parezca a alguien más.

"Cuanto mejor trates a un hombre

"y cuando más le demuestres que lo amas,

más rápido se cansará de ti".

Mary: Le dice a Pauline: "Tú me alejaste de Hadley

"y ahora Martha me aleja de ti.

"En la vida recibes lo que das.

Ojo por ojo, diente por diente".

Me parece que fue lo peor

que le habría podido decir a Pauline.

Pauline hizo posible parte de su mejor obra.

Y es la mejor de sus lectores.

Narrador: Pauline era católica

y se negaba a conceder el divorcio

a Hemingway.

Hubo acusaciones furiosas de los dos bandos.

Gregory recuerda "oír gritos en las habitaciones, portazos

y ver a mamá escabullirse llorando de su cuarto".

Patrick: En 1939 ya estaba terminando.

El patrón de la familia era conducir desde Florida

hacia el Oeste.

Y tomó un buen tiempo.

Tenían peleas tremendas, recuerdo.

Conduciendo, peleaban por qué autopista tomar,

discutieron todo el verano.

En teoría todavía estaban juntos.

Pero él ya iba de salida.

Narrador: El 3 de septiembre de 1939,

dos días después de que Hitler invadiera Polonia

y comenzara la Segunda Guerra Mundial,

Hemingway finalmente le dijo a Pauline

que se iba definitivamente.

Hombre: Yo tenía doce años.

Encontré un trébol de cuatro hojas

y lo llevé a casa para conservarlo

dentro de un libro.

Ese libro por casualidad

era Por quién doblan las campanas,

la grandiosa novela estadounidense.

Y comencé a leerla y no me detuve hasta terminar.

Narrador: Cuando Por quién doblan las campanas

fue publicada en octubre de 1940,

Europa y Asia libraban una guerra mundial

mucho más catastrófica que la guerra

que había dejado herido a Hemingway.

Amanda: Cuando Por quién doblan las campanas

se publicó en 1940,

la guerra en Europa era una realidad.

Francia había caído.

Era el momento de actuar o morir.

Las preguntas que hizo Hemingway en la novela eran muy urgentes

y era claro que la campana doblaba

por toda la gente de este país,

no solo por la de Francia e Inglaterra y España.

Narrador: La historia se ambienta en 1937,

cuando derrotar a las fuerzas de Franco

todavía parecía posible.

El héroe es Robert Jordan,

un joven docente universitario idealista

que sabe un poco de explosivos y cuya única creencia política

es el odio al fascismo.

Termina formando parte de un grupo guerrillero

que emprende la misión condenada al fracaso

de dinamitar un puente.

John McCain: Mi héroe es Robert Jordan.

Robert Jordan es tan real para mí como usted.

Era profesor en la Universidad de Montana,

pero se enteró de esta lucha.

Sabía de fascismo.

Sabía lo que Hitler y Mussolini estaban haciendo.

Y decidió ir a luchar por gente que no conocía,

extraños para él aun sabiendo que su causa tenía fallas.

Pero estaba dispuesto a luchar

y a hacer lo que le parecía posible

por la causa de la justicia y la libertad.

Siempre quise ser Robert Jordan.

Narrador: Robert Jordan está dispuesto a matar,

y a morir,

por cumplir las órdenes de un general soviético,

pero no puede escapar de una creencia

cada vez más fuerte

de que la guerra se ha vuelto "una idiotez sin límites".

Amanda: Es una descripción mucho más tridimensional

de la lucha de lo que se había permitido

cuando aparentemente

escribía artículos periodísticos sobre ella.

Es muy interesante que la novela sea más sincera

que su producción periodística.

Narrador: Los dos bandos cometen atrocidades,

los leales incluso asesinan civiles

simpatizantes del fascismo.

Tras someterlos a abusos brutales,

los lanzan de un precipicio de un pueblo andaluz.

Hemingway: "Lo mataron con un garrote muy rápidamente,

"a golpes desde que alcanzó al primer hombre,

"a golpes mientras trataba de caminar

"con la cabeza en alto,

"a golpes hasta que se cayó

"y con cortes de hoces y segaderas,

"y muchos hombres lo llevaron al borde del precipicio

"para lanzarlo

"y ahora tenían sangre en las manos y en la ropa

"y entonces comenzó la sensación de que quienes salieran

eran enemigos verdaderos y debían morir".

Narrador: Robert Jordan logra volar el puente,

pero queda malherido.

En el clímax de la novela yace solo, sin poder moverse,

en una cuesta boscosa,

esperando con su rifle

mientras se aproxima una patrulla fascista.

Amanda: El final de la novela es tan bueno

como todo lo que Hemingway escribió, me parece.

Hemingway toda su vida lucha con cuestiones de muerte

y suicidio

y si duele mucho morir, papá,

o si no, si es la salida valiente,

lo correcto, o si es la salida cobarde.

Lucha con eso toda la vida.

Narrador: El lector se entera de que el padre de Jordan,

como el de Hemingway, se suicidó.

Hemingway: "-Oh, que vengan. -dijo-

"No quiero hacer eso que hizo mi padre.

"No me costaría mucho,

pero preferiría no tener que hacerlo.

"Me opongo a eso.

"No pienses en eso.

"No pienses.

"Quisiera que esos infelices vinieran, dijo.

"Cómo me gustaría que vinieran.

"Supongo que no soy bueno para el dolor.

"Escucha, si lo hago ahora lo entenderías bien, ¿no?

"¿Con quién hablas?

"Con nadie -dijo- Con el abuelo, supongo.

"No. Con nadie.

"Piensa en Montana.

"No puedo.

"Piensa en Madrid.

"No puedo.

"Piensa en un trago de agua fría.

"Está bien.

"Eso es lo que sentirás.

"Un trago de agua fría.

"Mientes.

"Solo será nada.

"Es todo lo que será.

"Solo nada.

"Entonces hazlo.

"Hazlo.

"Hazlo ahora.

"Está bien que lo hagas ahora.

"Dale, hazlo ahora.

"No, debes esperar.

"¿Esperar qué?

"Lo sabes bien.

Entonces espera".

Narrador: Cuando se publicó Por quién doblan las campanas,

los críticos marxistas atacaron la novela

por traicionar su causa

porque expresaba simpatía por las víctimas

de los dos bandos de la guerra.

Otros hallaban empalagoso el romance entre Robert Jordan

y María, una guerrillera leal.

Mario: No me gusta hablar mal de Hemingway

porque yo lo admiro mucho,

pero yo creo que es probablemente la más pobre

de sus novelas

y hay una imagen, sobre todo,

terrible que yo recuerdo con espanto

porque me parece totalmente ridícula.

Cuando la protagonista femenina

hace el amor

y sienta que, ja, ja, ja...

y sienta que tiembla la tierra, ¿no?

!¡ja, ja, ja!

Narrador: Aunque hubo algunas reseñas negativas,

la novela se vendió

"como daiquiris congelados en el infierno",

presumió Hemingway con su primera esposa,

Hadley;

casi medio millón de ejemplares en menos de seis meses.

Solo la había superado en ventas Lo que el viento se llevó.

Edmund Wilson escribió: "El Hemingway artista

está de nuevo con nosotros

y es como tener de vuelta a un viejo amigo".

Paramount compró los derechos cinematográficos.

The New York Times lo declaró

el mejor libro escrito por Hemingway:

"el más completo, más profundo, más verdadero".

Michael: Me encanta ese libro.

Es decir, es el Indiana Jones de su época,

pero con más profundidad y sentido;

alguien que hace sacrificios por una de sus creencias.

John McCain: Amistad, sacrificio, romance

nada es tan romántico

como lo que hay entre Robert Jordan y María

en ese libro,

y honrar una causa más grande que uno mismo.

Creo que la lección importante que Hemingway trataba de darnos

era que ningún hombre es una isla en sí mismo.

No preguntamos por quién doblan las campanas;

en la vida cumplimos con nuestras responsabilidades.

Nosotros, en la vida, tomamos ciertas decisiones.

"Llevo un año luchado por mis creencias.

"Si ganamos aquí, ganaremos en todas partes.

"El mundo es un buen lugar y vale la pena luchar por él

y detesto tener que irme".

Hemingway: "Si has decidido que no quieres casarte conmigo,

"¿por favor, puedes decírmelo ahora?

"Si accedes, te aburriré menos y te divertiré más

"que cualquier otro esposo que tengas

"y nunca me has visto con mucho éxito,

"pero me ha sucedido en el pasado

"y te prometo de verdad que verás al hijo de puta

"más modesto del mundo.

Solo presumo cuando estoy caído".

Martha: "Se habla mucho de divorcio

"y probablemente terminará por hacerse realidad

"en algún momento y seré una mujer honesta.

"Habría que escribir eso en el anuario.

"Gellhorn: la primera de la clase en pecar,

la última en legalizarlo".

Narrador: El divorcio de Hemingway y Pauline

se hizo definitivo el 4 de noviembre de 1940.

17 días después, el 21 de noviembre,

Ernest Hemingway y Martha Gellhorn

se casaron en Cheyenne, Wyoming.

Ella tenía 32.

EÉl tenía 41.

"Ernest y yo nos pertenecemos el uno al otro",

Martha le aseguró a Eleanor Roosevelt.

"Somos una buena pareja

y a los dos nos encanta estar casados".

Ahora los dos eran el centro de atención.

Mujer: Estas no son botas de lujo de Hollywood.

Han andado sobre el polvo y la muerte de la Guerra Civil

española.

Pertenecen a Ernest Hemingway,

escritor y aventurero famoso,

que está ahora de cacería en Idaho

con su amigo Gary Cooper,

para quien la naturaleza salvaje no es solo un set de grabación.

No, señor.

Para Gary ir de vacaciones significa alejarse

tanto como pueda del bulevar de Hollywood,

donde las apuestas no se ganan

en el casino.

Su seudónimo es Martha Gellhorn,

pero en privado es la señora Ernest Hemingway.

La señora Hemingway es una tiradora experta.

Los Hemingway se conocieron en España

donde la señora Hemingway era corresponsal de guerra

y Ernest reunía material para su novela

Por quién doblan las campanas.

Narrador: En 1941 los recién casados

partieron a una peculiar luna de miel extendida;

un viaje periodístico de cuatro meses a China,

que estaba en guerra contra Japón hacía cinco años.

En el camino la pareja había pasado unos días

en Honolulu

y visitado la base naval de Pearl Harbor.

Hemingway expresó su temor

de que las ordenadas filas de barcos

y aviones de guerra atrajeran un ataque japonés.

Hemingway había aceptado informar en secreto a Washington

sobre la guerra en China.

También había accedido a ser un operario secreto

de la Unión Soviética,

si bien al final no envió ninguna información a Moscú.

[explosiones]

Narrador: La guerra mundial

contra la cual había advertido Hemingway

esperando que su país pudiera mantenerse al margen

había llegado.

Cuatro días después de Pearl Harbor,

la Alemania nazi y la Italia fascista

le declararon la guerra a Estados Unidos.

Durante los ocho meses siguientes,

submarinos alemanes hundieron 360 botes mercantes

en el Golfo de México,

el Caribe y la costa este de Estados Unidos.

Washington llamó a los civiles a ayudar a patrullar esas aguas.

Las vías navales que rodeaban Cuba

eran de particular interés.

Hemingway se ofreció a ayudar y reunió en el Pilar

lo que llamó su "fuerza naval de Hooligans":

un sargento de la Marina, dos regatistas millonarios,

un veterano de la Guerra Civil española

y varios jugadores activos de cesta punta.

Luego propuso un plan espectacularmente improbable.

Quería atraer submarinos enemigos a la superficie

a unos 18 metros de distancia

y ametrallar a quien estuviera en la cubierta

para que los jugadores de cesta punta

pudieran lanzar explosivos por entre la escotilla.

Nunca quedó claro cómo se evitaría

que el arma alemana de la cubierta

volara el Pilar en pedazos,

pero el gobierno estadounidense le entregó a Hemingway

todas las armas y el equipo de comunicación que solicitó,

así como gasolina ilimitada,

un recurso estrictamente racionado en el momento.

Patrick: Estábamos en su bote, el Pilar,

cerca de la costa de Cuba

en un sitio llamado Cayo Confites.

Había dos literas, una a cada lado

y una pequeña escotilla por la que se podía salir.

Y nos dejaron en la isla.

¿Cuál es el grupo que vela por el bienestar de los niños?

Le habría quitado la custodia a mi padre de inmediato.

!¡Ja, ja, ja, ja!

Narrador: Hemingway y su tripulación

sí vigilaban las incontables bahías

y ensenadas e islas de la costa de Cuba.

Desde el Pilar se divisó solo una vez

un submarino enemigo,

pero era demasiado rápido y estaba muy lejos

para atraparlo.

El propio Hemingway recordaría esta persecución de submarinos

como la "tira cómica marítima que realizamos en el Caribe".

Edna: Apuesto a que cuando Hemingway

se enamoraba de cada mujer en particular,

apuesto a que se convertía en el niño de nuevo.

Pero era un poco controlador en la vida

y un poco intimidante también.

Así que la vida cotidiana con Hemingway era intolerable.

Creo que amaba como una persona sincera

al principio,

pero se convertía en el hombre mitológico

en la vida cotidiana.

Martha: "La única queja que tengo contra el matrimonio

"es que resalta la débil bondad en mí

"y tiene una tendencia a suavizar

"y a acallar el aspecto de demonio imparable

"y al final, me aburro conmigo misma.

"Mi hombre también tiene carácter de demonio imparable

"y lo más extraño es que dos personas

"no pueden vivir juntas con ningún orden ni salud,

"si son dos demonios imparables,

"de forma que por el bien mutuo de los dos deben calmarse.

"Y es una pérdida, pero todavía no sé qué hacer al respecto.

"Ernest y yo nos tememos miedo el uno al otro,

"los dos sabemos que el otro es la persona más violenta

"que conoce

"y como los dos sabemos unas cuantas cosas

"de la violencia,

"nos alarma el potencial del otro.

"Así es que cuando estamos juntos.

"la llevamos con calma,

para no ver al otro explotar en llamas de furia".

Narrador: Martha Gellhorn

no tenía la intención de quedarse en casa

con su esposo como Pauline.

Y al principio él la apoyaba en su trabajo.

Hemingway: "Yo no sé escribir como lo haces tú, fácil y bien.

"Yo uno las palabras con clavos como un carpintero

"y es tan difícil.

"Eres mi heroína y siempre lo serás

"y seré bueno y trataré de ser como mi heroína.

"Muchas gracias por haber venido a Key West

y por haberte casado conmigo".

Narrador: Gellhorn se veía a sí misma

y a su talento con la misma exaltación

que su marido se veía a sí mismo y a su talento.

"Somos dos personas geniales", le dijo ella una vez.

"Podemos hacer temblar el mundo".

Pero a la pareja le costó mantener ahogada su volatilidad

por mucho tiempo.

Ella comenzó a viajar cada vez más como corresponsal

y a él comenzó a molestarle.

Susan: Martha era una mujer que no cedía.

Martha era una mujer que podía dar tanto como recibía

en términos verbales.

Martha era una mujer que quería vivir su propia vida

y seguir su propia carrera y nadie se lo iba a arrebatar.

Verna: Les fue muy bien en la Guerra Civil española

donde había balas y bombas

que volaban en todas direcciones.

Pero, los dos juntos en una casa,

eran un desastre.

Narrador: Tras el regreso de Gellhorn a Cuba

de un largo viaje periodístico,

estaba convencida de que las aventuras de Hemingway

abordo del Pilar no tenían sentido

y no eran más que una excusa para pescar y beber

con sus amigos

mientras el resto del mundo estaba en guerra,

y no dudó en decirlo.

De hecho, él no escribía nada

y bebía de forma cada vez más intensa

comenzando por un whisky con soda

a las diez de la mañana y bebiendo todo el día.

A él le enfurecieron las críticas

y comenzó a menospreciar lo que ella escribía.

Uno de sus hijos recuerda haberlo escuchado gritarle:

"Ya verás, puta engreída.

A mí me seguirán leyendo mucho después

de que los gusanos hayan acabado contigo".

Susan: De todas sus esposas,

a la que menos podía controlar era a Martha y eso, creo,

tendía a inflamar las cosas.

Los insultos comenzaron con Martha

y también las horribles disputas.

Narrador: Llevaban juntos siete años con pausas,

casi tres años como marido y mujer.

Cuando no estaban juntos se escribían cartas

llenas de apodos cariñosos y declaraciones de amor.

Pero cuando estaban juntos las cosas iban de mal en peor.

Cuando Gellhorn insistió en conducir a casa

desde La Habana

al final de una noche de muchas copas,

Hemingway le dio una bofetada.

Ella decidió conducir el auto de él a una zanja

y lo dejó allí

y se fue caminando a la finca, sola.

[música de suspenso]

En el verano de 1943,

la tendencia de la guerra en Europa

comenzaba a cambiar.

Los alemanes y los italianos habían sido expulsados

de AÁfrica del Norte.

Tropas aliadas habían aterrizado en Italia.

El ejército soviético avanzaba hacia el oeste

y empujaba a los invasores nazis a su paso.

Gellhorn anhelaba participar en ello

y no entendía por qué Hemingway no sentía lo mismo.

Le dijo que quería volver a sentir

toda "la ceguera y el fervor y la imprudencia"

que había sentido con él alguna vez.

En septiembre, partió a Inglaterra sin él,

como corresponsal de Collier's.

Dejó a Hemingway enojado, taciturno, abandonado.

Martha: "La carta en que dices que estas han sido

"las peores dos semanas de tu vida

"y que sientes que vas a morir de tristeza

"es atroz.

"Eres lo que más me importa en el mundo,

"no te puedes morir de tristeza.

"Simplemente no puedo aceptarlo.

"Si ves que realmente no puedes soportarlo,

volveré a casa".

Narrador: Pero no volvió a casa.

Cuando Collier's publicó

los artículos que Martha escribía

desde el frente italiano,

Hemingway los elogió públicamente,

dijo: "Se siente como si fuera uno,

como estar allá".

Pero ella recuerda haber recibido un mensaje furioso

de su esposo desde Cuba:

"¿eres corresponsal de guerra o esposa en mi cama?"

Martha esperaba poder ser las dos cosas de alguna forma.

"Ser una mujer es todo un trabajo, ¿no?"

le escribió a la señora Roosevelt.

"No puedes hacer tu trabajo simplemente

porque eso es egoísta.

Debes ser dos cosas a la vez".

Una y otra vez, Hemingway le rogó que volviera a Cuba.

Una y otra vez, ella le pidió que fuera con ella a Londres.

EÉl se negó a hacerlo.

Finalmente, ella se rindió.

Martha: "Te amo mucho.

"Dejaré de pedirte que vengas,

"aunque creo que te arrepentirás

"y creo que será una gran pérdida general

"para el futuro,

"para toda la gente que necesita y que adora leer.

"Sé que es un infierno para ti estar allá solo,

"pero debo pedirte que tengas paciencia.

"Tienes una vida allá

"porque tienes un valioso trabajo;

"trabajas según lo que crees y lo que te hace sentir bien.

"Pero yo también creo en lo que hago.

"Tengo que vivir a mi manera y a la tuya, si no,

"no tendré suficiente de mí para amarte.

"No me querrías realmente si construyera un muro de piedra

alrededor de la finca y me quedara allí".

Narrador: Eso era exactamente

lo que él quería que ella hiciera.

La depresión se apoderó de él;

él llamaba "culo negro" a ese estado.

Se sentía abandonado

y no tenía un proyecto de escritura

en el cual perderse.

El miedo a dormir solo que lo había atormentado

desde su regreso de la Gran Guerra

se intensificó.

Ahora bebía hasta quedarse dormido

y lo consumía la autocompasión.

Hemingway: "Estoy enfermo de soledad sin Marty.

"Como si me hubieran cortado el corazón;

"amé tanto a Marty y hasta excluir todo lo demás

"a tal punto que quienes me querían me abandonaron.

Ahora no tengo a Marty ni a nadie más".

Narrador: A principios de 1944 Martha regresó a Cuba

esperando poder reconfortar a su esposo

y reconstruir su matrimonio.

No funcionó.

Martha: Me despertaba cuando trataba de dormir

para desafiarme, insultarme y burlarse;

mi crimen había sido irme a la guerra sin él,

pero él no lo expresaba así.

Se suponía que estaba loca,

no le debía responsabilidad a nadie,

era increíblemente egoísta...

Narrador: Ella lo volvió a atacar por la bebida,

se burló de su cacería de submarinos,

lo acusó de la cobardía de mantenerse al margen

de la verdadera guerra.

La muy planeada invasión de los aliados a Francia

bajo ocupación nazi se aproximaba.

Ella insistía en que él se debía a sí mismo,

a la historia,

estar allí cuando cayera el fascismo.

Según él, la historia no le importaba.

Lo habían herido en una guerra y le habían disparado en dos.

Era probable que corriera con menos suerte en una tercera.

Si lo mataban, sería culpa de ella.

Finalmente, Gellhorn le dijo

que "volvería a Londres con o sin él".

Entonces de repente cambió de parecer y decidió ir.

Le dijo: "Me siento como un caballo viejo".

Hemingway: "Bueno, sano, pero viejo,

"bajo la silla nuevamente para ir saltar barreras

"por decisión de un dueño desalmado.

"Daré la misma carrera de siempre,

"la mejor que pueda,

pero no me alegra ni me emociona ni me interesa".

Narrador: Firmó un contrato con Collier's

y así se aseguró de quitarle prestigio a Gellhorn

en la revista en que ella escribía regularmente.

Muchos años después ella recordaba:

"Lo hizo para repararme.

La acción de un verdadero hijo de puta".

En todo caso, Martha convenció a un amigo

de la embajada británica en Washington

de asignarle un asiento difícil de obtener

en un vuelo de la Fuerza Aérea hacia Londres.

Ella asumió que iría en el mismo vuelo.

Pero Hemingway, aún enojado por toda la presión,

le dijo que el ejército había prohibido

viajar a las mujeres;

si bien entre los pasajeros había dos actrices británicas.

Gellhorn tuvo que cruzar el Atlántico Norte sola,

como única civil abordo de un barco de carga noruego

que transportaba explosivos y lanchas de desembarco

como parte de la preparación para el día D, a solo semanas.

En lo esencial su matrimonio había terminado.

"Ernest es un buen hombre",

le escribió a un viejo amigo desde el barco.

Martha: "Sin embargo, no es bueno para mí,

"mejor dicho no es el indicado y yo no soy la indicada para él.

"Hasta donde sé, todo se acabó,

"las cosas nunca volverán a ir bien entre nosotros.

"Me pregunto si funcionó alguna vez.

"Me pregunto qué fue lo que pasó realmente

"durante estos siete años.

"Me siento muy extraña, como una sombra,

"y aterrorizada.

"Temo al futuro, al tiempo que amputa.

"Es, debo anotar, mi culpa.

"Soy yo quien ha cambiado.

"Y siento verguüenza y culpa,

"porque le estoy rompiendo el corazón.

"Peleamos demasiado, supongo,

"es desagradable y muero de tristeza

"y de miedo.

"Solo quiero estar sola.

"Quiero ser yo misma

"y estar sola y ser libre de respirar, vivir,

"mirar el mundo y pensar lo que me parezca.

"Tengo un deseo violento de recobrar mi propio nombre,

como si eso me fuera a devolver una parte de mí".

Narrador: Hemingway llegó a Inglaterra

once días antes que Gellhorn,

el tiempo suficiente para conocer a la mujer

que se convertiría en la cuarta señora Ernest Hemingway.

[música suave]

Na> Lo que le pasara,m no tenía importancia para él

mientras pudiera escribir.

Narrador: La Segunda Guerra Mundial

deja cicatrices profundas.

Susan: y había visto demasiadas cosas

que no podía dejar de ver.

Narrador: Una obra maestra clásica.

> Todo en él era viejo, salvo sus ojos.

Narrador: Y se sumió en la oscuridad.

Michael: Y tuvo que haber pensado

en la historia de enfermedad mental de su familia.

Narrador: No se pierda el episodio final de Hemingway.

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Hemingway recibió financiación considerable

de la Better Angels Society y de sus miembros,

el fideicomiso Elizabeth Ruth Wallace,

John y Leslie McGowan, John y Catherine Debs,

el fondo caritativo de la familia Fullerton,

la fundación de la familia Kissick,

Gail Elden, Gilchrist y Amy Berg,

Robert y Beverly Grappone y Mauree Jane y Mark Perry.

Se recibió financiación adicional

de la fundación Annenberg,

de las fundaciones Arthur Vining Davis,

de la Corporación para la Difusión Pública

y de contribuciones a este canal de PBS

de espectadores como usted.

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